Lo que te rompió… fue lo que Dios usó para acercarte a Él
Hay experiencias en la vida que dejan marcas profundas. Situaciones que no entiendes, momentos que no esperabas vivir y heridas que parecen difíciles de explicar. Cosas que dolieron más de lo que pensabas que podrías soportar y que, en su momento, te hicieron sentir completamente vulnerable. Pero si miras con detenimiento, muchas de esas experiencias fueron las que te llevaron a buscar a Dios de una manera más real. Porque cuando todo estaba bien, quizás no lo buscabas con la misma intensidad, pero cuando te viste sin respuestas, sin fuerzas y sin salida, fue cuando corriste a Él. Y en medio de ese dolor, algo empezó a cambiar. Dios no fue el causante de lo que te hirió, pero sí fue quien estuvo contigo en medio de eso y quien usó ese momento para acercarte, para hablarte, para transformarte. Lo que te rompió no fue el final de tu historia, fue el punto donde Dios comenzó a escribir algo nuevo contigo. Y aunque no justificas el dolor, sí puedes reconocer que Dios no lo desperdició, lo usó para llevarte a un lugar donde hoy puedes conocerlo de una forma más profunda.
No te quedes solo en lo que te pasó. Permite que Dios sane completamente tu corazón
y transforma tu experiencia en un testimonio que pueda levantar a otros.
Necesitas recordar
Lo que te rompió…
no definió tu final.
Dios lo usó para acercarte a Él.
Oración
Señor, Tú conoces cada herida que llevo dentro, cada momento que me marcó y cada dolor que aún recuerdo.
Hoy te entrego todo eso.
Sana mi corazón completamente, restaura lo que se quebró y ayúdame a ver mi historia desde Tu perspectiva.
Gracias porque no me dejaste solo, porque estuviste conmigo en medio del dolor y porque hoy puedo reconocer que sigues obrando en mi vida.
Usa mi proceso, mi historia y mi sanidad para Tu propósito.
Amén.